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viernes, 7 de octubre de 2011

X Semana de la Cazuelica

Ven a degustar nuestras riquisimas cazuelicas,con las que participamos en
la X Semana de la Cazuelica de pamplona:

* Manitas de cerdo al estilo Amatxi

* Carrilleras de ternera en salsa de vino blanco




Del 7 al 15 de octubre

Hotel Villava - Restaurante Amatxi
t.948 333 676

http://www.hotelvillava.com/restaurante.html#cazuelica

martes, 25 de enero de 2011

Concurso de Relato Corto del Hotel Villava


Por tercer año consecutivo lanzamos el
Concurso de Relato Corto

Os animamos a participar!!!



BASES:


1.Se podrán presentar todos los participantes sin límite de edad, siempre que el relato esté escrito en español, inéditas y no premiadas en otros concursos ni pendientes de calificación.

2.Tema: relacionado con "Historias sobre cócteles".

Los relatos no superarán el número de dos folios en formato A4, escritos por una sola cara.

3.Se enviarán al correo electrónico: recep@hotelvillava.com, al fax 948 333 675 o personalmente en el Hotel Villava Avda., de Pamplona s/n 31610 Villava ( Navarra ) incluyendo nombre y apellidos, domicilio, teléfono de contacto y fotocopia del DNI o documento que acredite su identificación.

4.El plazo de admisión será hasta el 01 de junio y la publicación del premiado será el 01 de julio del 2011.

5.El Jurado estará compuesto por Ángel María Bidondo, profesor de literatura.

6.Se establece el siguiente premio:

1.Noche de alojamiento y desayuno para dos personas en la fecha deseada, siempre que haya disponibilidad. (Excepto: 05/07 al 15/07 y del 24/12/11 al 08/01/2011)

2. Publicación del relato en la página web y blog del hotel. Además de su distribución en las habitaciones.

7.El ganador se dará a conocer el 01/07/2011 y será notificado por el medio que fuere más conveniente. A partir de ese mismo día puede hacerse el premio efectivo.

8.Exceptuando el ganador del premio, a quien se comunicará directamente el fallo, no se mantendrá correspondencia con ningún otro participante, ni se devolverán los originales, que pasarán a ser propiedad del Hotel Villava para su posterior publicación, sin que por ello tenga que devengar a los autores ningún derecho.

9.Se entiende y se asume que con la presentación de los trabajos, los participantes aceptan la totalidad de estas bases.



Versión para imprimir

viernes, 2 de julio de 2010

Ganadora del 2 Concurso de Relato del Hotel Pamplona Villava

Ya tenemos ganadora del 2 Concurso de Relato Corto del Hotel Pamplona Villava:

ANA MARÍA OSES!!!
con el relato "Mis queridos detalles a veces olvidados en un rincón"

Muchas gracias por participar y enhorabuena!

MIS QUERIDOS DETALLES A VECES OLVIDADOS
EN UN RINCÓN


Es curiosa la actitud caprichosa de la memoria y de lo precisos que pueden ser los recuerdos sobre los pequeños detalles, aquellos que al ser evocados irreflexivamente hacen surgir un esbozo de sonrisa en la comisura de los labios y un suspiro de añoranza de viajes improvisados y aventuras de ritmo tranquilo por paisajes no siempre idílicos, pero seguramente irrepetibles.

La pose era bastante cómoda, recostada en el sofá, sobre varios cojines de rayas multicolor, a una distancia corta de la mesa baja del salón, donde esperaba mi taza preferida -la que tiene un estampado de piel de vaca frisona- con un recién puesto café con hielos, bien fresquito, para aliviar el calor tan típico de las tardes de verano. Estaba practicando un ágil, de acostumbrado, cambio de canal para escudriñar el panorama vespertino de los programas de televisión. La imagen de una archifamosa del rosa chicle ocupaba casi toda la pantalla, con su actitud chulesca de siempre y sus respuestas chillonas a preguntas de cotillas profesionales con alcachofa de por medio.

Ahora que rememoro aquel instante de inspiración, ni tan siquiera recuerdo las declaraciones concretas de las que presumía la famosilla de voz estridente… Por algo digo que la memoria es caprichosa, ya que tan sólo recuerdo haberme fijado, casi por puro azar, en un fragmento de la pantalla, aquel en el que se veía parcialmente la entrada de un hotel, con su lustroso rótulo de letras metálicas justo encima de la puerta principal.

Lo reconocí al instante, era el hotel en el que había estado alojada durante una Semana Santa, hacía unos siete años. Me había apuntado con entusiasmo a pasar unas prometedoras vacaciones románticas, que había planificado con extraordinaria meticulosidad mi pareja por aquel entonces, un compañero de Universidad, con el que salía hacía tan sólo tres meses.

Las cenas con velas, champán y rosas rojas estaban aseguradas casi por contrato prematrimonial, como le hubiera gustado decir a él; se le notaba mucho que iba para abogado -seguro que a estas alturas ya ha hecho uso de sus conocimientos de abogado matrimonialista para divorciarse por segunda o tercera vez, el muy pendón, que seguro que a su mujer le ha puesto la cornamenta, del mismo modo que me la puso a mí-. Recuerdos agridulces de ex-amantes aparte, el caso es que por un momento reviví intensamente, con la pantalla de famosa y puerta de hotel delante de mis ojos, los detalles más tiernos y cálidos que parecen haberse anclado plácidamente en mi memoria.

De golpe, improvisados, casi atolondrados, y cronológicamente desordenados. Así vinieron a mi mente las sensaciones y recuerdos que daba ya por perdidos hasta que ese vistazo inesperado me los devolvió intactos a mi retina mental.

Reviví la primera vez que mi cuerpo durmió semidesnudo en unas sábanas de seda; la piel, mi piel, se convirtió en un órgano sensorial fascinante y la palabra “retozar” cobró sentido al restregarme gustosa y alegremente sobre las sábanas de la cama recién abierta.

Al momento recordé otra fugaz travesura, que con el tiempo ya casi he convertido en costumbre conforme he ido visitando habitaciones de hotel. En aquella ocasión, nada más entrar en la habitación, vi frente a mi la puerta del baño y no pude resistirme a la tentación de husmear por todos los rincones, abriendo todo tipo de envoltorios en un frenesí inútil por estrenar aquel pequeño ajuar de bienvenida hotelera: el del jabón de manos, el del gel de ducha, el del champú, el de la colonia, el de la esponja, el del vaso de los enjuagues de boca…Los abría, los olía, vertía los líquidos en las yemas de mis dedos para notar su tacto… Sentí una extraña y refrescante sensación de limpieza, de estreno impoluto, que sólo he conseguido tener en las habitaciones de hotel, y que en aquella ocasión fue un tanto especial porque todos los productos venían en cestitas, una rosa con productos para mí, y otra de color azul para él, con lociones de afeitado y demás bártulos de aseo masculino.

Al recordar aquella coqueta cesta rosa di un respingo en el sofá y no tardé ni dos segundos en subirme en una silla para acceder a la parte alta del armario del salón, donde guardaba algunos álbumes de fotos, juegos de mesa, un par de viejos trofeos de jugar al mus y, algunos objetos sin sentido, más bien pequeñas joyas hechas de recuerdos y regalos especiales que se van acumulando en ese pequeño rincón del armario, a modo de baúl de los tesoros escondidos, al que sólo se accede por medio de un mapa mental de recuerdos imborrables. Era el momento de desempolvar recuerdos, por mero placer, por sentir una vez más que la vida tiene sentido, que se puede ser feliz tal y como lo demuestran los momentos hermosos que han ido surgiendo por el camino.

Comencé por sacar la cestita rosa, seguí por el llavero con forma de elefante de cuando estuve visitando el zoo, varias entradas de conciertos de grupos que ya no existen, una bolsa llena de canicas de todos los colores…



FIN

martes, 1 de junio de 2010

Concurso de relato corto


Hemos ampliado ampliado el plazo de entrega de los trabajos del concurso de relato corto. Anímate y participa!!

Más información el el teléfono 948 333 676
o en la web www.hotelvillava.com

miércoles, 12 de mayo de 2010

Jazzaldia

cartel
II Concurso de carteles Día de la Música ¡¡Necesito tu voto!!

Vota a mi cartel para la final del II Concurso de Carteles Heineken Jazzaldia

¡Si me ayudas puedes ganar un viaje y entradas para asistir al festival!

ver Cartel

domingo, 4 de abril de 2010

2 Concurso de Relatos del Hotel Pamplona Villava




BASES:

1. Se podrán presentar todos los participantes sin límite de edad, siempre que el relato esté escrito en español, inéditas y no premiadas en otros concursos ni pendientes de calificación.

2. Tema: relacionado con historias de viajeros o viajes. Los relatos no superarán el número de dos folios en formato A4, escritos por una sola cara.

3. Se enviarán al correo electrónico: recep@hotelvillava.com, al fax 948 333 675 o personalmente en el Hotel Villava Avda. de Pamplona s/n 31610 Villava ( Navarra ) incluyendo nombre y apellidos, domicilio, teléfono de contacto y fotocopia del DNI o documento que acredite su identificación.

4. El plazo de admisión será hasta el 01 de junio y la publicación de el premiado será el 01 de julio del 2010.

5. El Jurado estará compuesto por Ángel María Bidondo, profesor de literatura.


6. Se establece el siguiente premio:

1. Noche de alojamiento y desayuno para dos personas en la fecha deseada, siempre que haya disponibilidad. ( excepto: 05/07 al 15/07 y del 24/12/10 al 08/01/2011 )

2. Publicación del relato en la página web y blog del hotel. Además de su distribución en las habitaciones.

7. El ganador se dará a conocer el 01/07/2010 y será notificado por el medio que fuere más conveniente. A partir de ese mismo día puede hacerse el premio efectivo.

8. Exceptuando el ganador del premio, a quien se comunicará directamente el fallo, no se mantendrá correspondencia con ningún otro participante, ni se devolverán los originales, que
pasarán a ser propiedad del Hotel Villava. para su posterior publicación, sin que por ello tenga que devengar a los autores ningún derecho.

9. Se entiende y se asume que con la presentación de los trabajos, los participantes aceptan la totalidad de estas bases.

hotel villava

viernes, 9 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Concurso de Ilustraciones Hotel Villava

A continuación mostramos la ilustración enviada por Javier Chacon,
que ha quedado en segundo lugar.

Muchas gracias por participar!!!
Gracias a vosotros seguiremos trabajando en promover la cultura

viernes, 2 de octubre de 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

Concurso de Ilustracion Hotel Villava





En primer lugar agradecer a todos la participación en este concurso de ilustración; esperamos que sea sólo el inicio y que podamos seguir trabajando en promover la cultura.

El día 30 de septiembre anunciaremos el ganador o ganadora del concurso de ilustración.

miércoles, 17 de junio de 2009

1er Concurso de Ilustraciones



Como algunos ya sabrán y otros se enterarán en este momento, hace poco más de un mes, realizamos nuestro primer concurso de relatos.

Debido a la gran cantidad que recibimos y a su alta calidad, hemos decidido hacer una publicación de ellos, por lo que proponemos este concurso con el que poder ilustrar dichos textos.



BASES:

1. Tema: Relacionado con el/los relato/s al que haga referencia (publicados en la página web www.hotelvillava.com y en el blog http://hotelvillava.blogspot.com).

Deberán ser trabajos inéditos que no hayan sido premiados en ningún otro certamen y que no necesiten de autorización de terceros para su uso o publicación o promoción.
Las propuestas presentadas de forma física no serán devueltas a los participantes.

2. Se enviará al correo electrónico recep@hotelvillava.com, o personalmente en el Hotel Villava - Avda. Pamplona s/n 31610 Villava (Navarra) incluyendo nombre y apellidos, domicilio, teléfono de contacto y fotocopia del DNI o documento que acredite su identificación.

3. Formato: Se admitirán obras realizadas en cualquier técnica y soporte. En caso de ser presentadas en papel, no podrá ser de dimensión superior a DINA4.
Si la presentación es en formato digital deberá ser en .jpg de un tamaño no superior a 24x30 cm y no inferior a 10x15 cm de 300 pp

4. El plazo de admisión de trabajos finalizará el 31 de agosto

5. Se establece el siguiente premio:


Noche de alojamiento+desayuno para dos personas en la fecha deseada (según disponibilidad)


Publicación de la ilustración en página web y blog del hotel, además de su distribución en las habitaciones
6. El jurado estará compuesto por profesionales cualificados, con reconocido título. El fallo del jurado será único e inapelable.

7. El Hotel Villava será propietario de los derechos de explotación de las obras participantes y podrá realizar las acciones que considere oportunas para difundirlas.
Queda implícita la autorización de los/las autores/as de estas obras para su exhibición o publicación por cualquier medio que se estime.

8. Los ganadores se darán a conocer el 07 de septiembre de 2009 y serán notificados por el medio que fuere más conveniente. A partir de ese mismo día, puede hacerse el premio efectivo.

Evento organizado por la iniciativa del Hotel Villava.

domingo, 14 de junio de 2009

1er Concurso de Relatos Hotel Villava: Campaña

Campaña

Vivo en una tienda de campaña en el dormitorio de mis padres. Los domingos por la
mañana, si me levanto, churritos fijo. Es lo que tiene el vino de polvos y no haberse
independizado aún. Aunque, una vez puse la tienda frente al ayuntamiento, pero por la
mañana un guardia bastante feo y de muy mal talante, me preguntó ¿Qué coño hace
usted aquí? Yo contesté que podía tutearme y que si esto era Luxemburgo. Iba a añadir
que me había extraviado e incluso que si le apetecía desayunar, cuando me pegó un buen
porrazo. Los siguientes tres días los pasé en una celda, jugando al veo veo con los
compañeros. No gané ni uno solo de los bocadillos de mortadela con aceituna que nos
traían a la hora de merendar.

Hasta aquí mi primera experiencia fuera de casa. Luego tuve otras más gratificantes,
como aquella en que por descuido, me quedé dormido en una caja de embalar y aparecí
en un lujoso hotel acompañado de una travestí brasileña muy guapa. “Se ao senhor –
parecer bem,. . . “ y se soltó con entrenada lascivia los tirantes del... A mí, parecerme,
me parece bien, vamos más que bien, y a continuación solicité algo intimidado, si podía
prepararme un bocadillo de sardinas recién pescaditas del minibar. La leona rugió de
risa, tanto que el maracaná y el sambódromo juntos parecieran juguetes, ¿sardinhas em –
lata, eh? y suspiro con más lascivia contenida. Luego, por sílabas, acariciando cada una,
con reproche de paladar selecto, pronunció: “é um de-pra-vaaaaaa-do”.” “Eu sei que vou
te comer”. Me estaba dando mucho miedo y cuando propuso pagar la cuenta de lo
consumido en el hotel y quedarme a vivir en su bonito apartamento de Bahía, salí a
tomar aire, y mareado caí por la terraza. En el hospital conocí a Helga Herfkens, mi
actual mujer, nos casamos en breve y demostró su amor, viniendo a vivir conmigo. De
momento, la hemos puesto en el balcón para tener más intimidad (la tienda se entiende).
Helga es buena y muy simpática y da gusto verla comer arenques ahumados de un solo
bocado. Estoy loco por ella. En verano nos instalaremos definitivamente en Bahía...

Francisco Antonio Rodríguez Heras

1er Concurso de Relatos Hotel Villava: Dexter Hotel

Dexter Hotel

John Walker was not a typical tourist at all. He was more of a traveller, a person who searches the
small hidden marvellous beauties of the world. At least, he used to think of himself that way. In his daily life
he was an accountant at a mediocre company, who enjoyed travelling on weekends and holidays. His
middleshort
size would make him remain unnoticed for the rest of the hotel guests. In fact, he was the kind
of guest who usually remained unnoticed for most of the hotel staff too.
Before the hotel façade, fifty meters away, he stood watching what the place looked like, knowing
from his own experience that you should not judge a book for the cover. As usual, he walked straight to the
hotel's receptionist to make arrangements and, after settling down, spend the rest of the day on an exploration
of the most interesting and hidden places in the surroundings. The receptionist was a smart woman with a
certain masculine look; she seemed to be cold and strong, but she introduced herself showing unexpectedly a
tender wide smile.
― Welcome to the Dexter Hotel, sir. My name is Portia Blade and I'll be pleased to satisfy all your
needs to the end... of your stay at the hotel.
― Oh, thank you. I'm Walker, John Walker. I have a reservation for the weekend.
― Oh, yes, yes, yeah!! Welcome, Johnny Walker!!! she
exclaimed at the top of her voice.
Oh, excuse
me, she
added a moment laterI'm
so please to meet you... Just let me check...
The receptionist kept watching the computer screen for some seconds, then she looked at the guest,
then at the screen again, and so on, alternatively, for two long minutes. Mr Walker did not know what to
think. Her exclamation, 'yes, yeah!!' had been too enthusiastic for a professional receptionist; and so had
been her telling him her first name, not to say the way fact that she called him Johnny just to make a cheap
joke. Nevertheless, he had met too many strange people, so he decided to be patient.
Five minutes later, Miss Blade turned to the key holders and held him his room key.
― Room three one three, sir. I hope you'll enjoy with us... your stay in the hotel, I mean.
― Well, thank you.
Her attitude had thrown a shade of doubt on him, but after some moments of meditation, he dared to
make the question.
― Are there any interesting places to visit?
― Yes, sir, there are.
Suddenly, all her enthusiasm had vanished. She seemed to be deeply depressed, sad, or at least
lacking interest in everything.
― Well? he
asked, beginning to feel tired of her reactions.
― Talk to the Tourist Information Officer, sir she
answered in a rude tone.
― Where can I find the office?
― Take the corridor on the right hand side she
said, deeply unkind.
― Your right or my right? insisted
Mr Walker, with an increasing desperation.
― Sure, you're right, Sir.
― Are you drunk or something? inquired
Mr Walker, having reached some suspicions already.
― Yeah right was
her immediate answer, and then she winked at him.
― Sorry? Mr
Walker, despite all his experience in travelling through the country, had never met such
an unprofessional receptionist.
― Oh, I mean your right, Sir and
she remarked the word to avoid any confusion.
Walk past the
Amatxi Cafeteria. The Information Office is opposite the library.
Mr Walker sighed in relief, and thanked her.
― You're welcome, Sir... but you're better drunk from she
added at a low voice as Mr Walker went
away to the right wing of the building.
At the Tourist Information Office, a small room discreetly hidden in the middle of a long corridor,
was a small fat man, middle aged, almost completely bold. Mr Walker thought he was not a typical tourist
officer, who used to be young nice women, but the office did was a typical one, looking in fact almost as a
tiny travel agency.
― Good morning Mr
Walker greeted him politely.
― Good morning. Can I help you?
God thanks, this seems to be a perfectly correct man thought
Mr Walker to himself.
― I'm staying for the weekend, and I'd like to visit some places. Could you give me some information,
please? asked
him as he sat on a chair.
― Yes, of course. Some of the places are the Cathedral, the Council building, the Fueros Monument,
and some museums...
― No, excuse me. I usually prefer peculiar places...
― Well, sir. I know such places... the
tourism officer told him, winking a nasty eye at Mr Walker.
― What places? Mr
Walker asked him, fearing another odd answer.
― Well, I know some places where girls are easy...
― What kind of maniacal perverts are there in this hotel? A drunk receptionist, an obsessed tourist
officer... exclaimed
Mr Walker as he began to consider leaving the hotel at the moment.
― Oh, no, Sir. The maniac is the drunken at your back... answered
the tourist officer unexpectedly.
As Mr Walker turned in his chair, he could only see the sadist expression on the receptionist's face
and a big blade falling on him...

THE END

Juan Andrés Cuevas
Linares (Jaén)

sábado, 13 de junio de 2009

1er Concurso de relatos: El Hotel del Amor

EL HOTEL DEL AMOR

Estaba nerviosa. El autobús se acercaba a la parada en la cual tenía que bajar para dirigirme al hotel. Hacía mucho tiempo que no iba de viaje y menos sola. Cogí mi maleta del portaequipajes del vehículo y me dirigí hacia mi destino. Antes de partir, había buscado en el mapa el itinerario mas corto desde la estación hasta el hotel, porque sabía que mi andar sería lento debido a la flojera de mis piernas por la emoción contenida y para que engañarnos, por la edad física de mi cuerpo. Mientras recorría las calles acompañada del rugir de las ruedecitas de mi maleta, observaba parejas de adolescentes cogidos de la mano, recordando nostálgicamente tiempos pasados y maldiciendo la rapidez con la que la vida se consume sin poder hacer nada por impedirlo. Sin embargo, aquel día, estaba dispuesta a revivir mi juventud con el esperado encuentro con mi amante, al cual me dirigía en aquel lugar alejado de miradas conocidas y curiosas del pueblo que me vio nacer, crecer y probablemente me verá perecer algún día quizás no muy lejano. Memoraba tiempos pasados en que de reojo me miraba en los escaparates para asegurarme de que el vestido elegido era el correcto y mirar con orgullo mi esbelta silueta en el reflejo de sus cristales. Hacía ya años que no lo había vuelto hacer, pero hoy era un día especial y aprovechando un descanso que decidí tomarme en el camino, me observé atentamente en el improvisado espejo de una pastelería. Aunque era evidente que el paso del tiempo había hecho estragos en mi cuerpo, mis ojos seguían brillando como en tiempos pasados, y hacían justicia con la juvenil edad que albergaba mi espíritu. Retoqué mi vestuario que había comprado la semana pasada con motivo de la cita a la cual me dirigía y proseguí mi andanza, sabiendo que en la próxima esquina estaba mi destino. No sabía si mi amante habría llegado al encuentro o sería yo quien lo tuviera que esperar, pero eso poco importaba ya, porque no había marcha atrás. Estaba delante de las puertas del hotel y sin pensarlo entré dentro. Escudriñe el entorno, admirando la belleza del hall, armoniosamente decorado, y me dirigí a recepción. Una amable señorita me preguntó mi nombre y después de decírselo me entregó las llaves de una habitación, que según ella era la más romántica y lujosa que disponían. Esas palabras alteraron aun más mi estado de ánimo y sentí, con miedo, como el corazón se me aceleraba. Tomé el ascensor hacía la última planta, y con cada piso que subía, mi ansia por llegar aumentaba. Por fin las puertas se abrieron y tomé el único camino que había, el cual conducía a una puerta doble que insinuaba el lujo que guardaba en su interior. Acerqué la llave a la cerradura, acertando en el segundo intento, y las puertas se abrieron mostrándome la opulencia de su contenido. Recorrí cada rincón admirando todo aquello que me envolvía de aquella estancia a dos alturas, desde el jacuzzi situado en la parte más alta hasta el jarrón que contenía mis flores predilectas, doce rosas blancas. Tan ensimismada estaba contemplando todo aquello que resultaba nuevo para mí, que no me percaté que mi pareja de dormitorio había llegado, sobresaltándome cuando sus manos rodearon mi cintura y susurrándome en el oído me dijo: tan preciosa como hace cincuenta años. Me giré, buscando los labios de mi amante esposo y fiel compañero de la vida, y fundiéndonos en un apasionado beso, empezamos nuestra segunda luna de miel, celebrando nuestras bodas de plata, en aquel precioso hotel de aquel alejado lugar.

****
Celia Pifarré Ribó
Lleida

1er Concurso de relatos: El vestibulo

EL VESTÍBULO


Amanecía cuando el recepcionista del turno de noche se frotó los ojos con fuerza. Volvió a abrirlos para comprobar que aquella mole que ocupaba media penumbra del vestíbulo era, efectivamente, una vaca. Una vaca de verdad. No una de esas pintarrajeadas que se exhiben en el centro de las ciudades para disfrute de adolescentes embriagados, sino una vaca, vaca. La fatiga mental del recepcionista despertó en forma de maldiciones contra su escasa fortuna, ahora que le faltaba tan poco para acabar el turno, al tiempo que lubricaba su engranaje de soluciones urgentes para situaciones imprevistas. Resolvió que lo mejor sería agarrar la vaca por los cuernos e intentar conducirla hacia la puerta. Pronto se dio cuenta de que no iba a ser tarea fácil. La vaca, sin oponer resistencia, tampoco parecía dispuesta a colaborar, de modo que el recepcionista alertó al escaso personal que se encontraba en el hotel a esas horas, con la esperanza de que los fornidos brazos de los cocineros pusieran fin a tan incómoda circunstancia. Y así, unos por los cuernos, otros por el rabo, unieron fuerzas para fracasar de nuevo.
Los primeros clientes que aparecieron camino de su desayuno no pudieron sino asistir atónitos al espectáculo, acudiendo algunos osados en auxilio del personal del hotel, y farfullando la mayoría incomprensibles palabras en alemán. Comenzaban a llegar los empleados del turno de mañana, alguno con el bostezo aún en las ojeras, y uno tras otro fueron añadiéndose a la desigual batalla que se libraba en el vestíbulo, pues la vaca, lejos de amilanarse, parecía cada vez más firme en su decisión de no moverse un centímetro. Esto provocó las primeras dudas en las filas locales, que se materializaron en forma de reproches mutuos acerca de la permisividad de algunos con la clientela y discusiones referentes a la política del hotel sobre animales de compañía, y cómo habéis dejado que este bicho entre aquí, y a ver qué hubieras hecho tú, listo, y a mí eso no me lo dices en la calle, y de no ser por la milagrosa intervención del director, que llegaba en ese momento, los mamporros hubiesen hecho acto de presencia.
El director, conocido por su don de gentes, logró calmar a sus empleados, a los clientes que se arremolinaban alrededor del suceso como si de un espectáculo de trileros se tratase, y a los alemanes que reclamaban airadamente su desayuno. Cuando los ánimos se apaciguaron, el director, tras ser informado de la causa de todo aquel revuelo, proclamó que si la expulsión de aquella vaca del vestíbulo traería consigo diferencias irreconciliables entre el personal, una imagen distorsionada de la profesionalidad de los empleados por parte de la clientela, y el desmayo por inanición de los alemanes, en definitiva, que si echar a la vaca era un problema, pues no la echaban y aquí no ha pasado nada.
Los cocineros volvieron a sus fogones seguidos a escasa distancia por los alemanes, el personal de limpieza regresó a sus fregonas y el recepcionista se fue a su casa. La vaca se quedó allí algunos días, hasta que una noche, sin previo aviso, desapareció. Nadie se queda en un hotel toda la vida.

Jorge Bueno Martin
Barcelona

*****

1er Concurso de relatos & Ilustración

A pesar de esta ola de calor que hace que todo se derrita a nuestro paso, aquí, dentro del hotel, seguimos pensando cosas para hacer (bueno, gracias también al aire acondicionado!).
Así que ahora hemos decidido convocar un concurso para ilustrar todos aquellos relatos que nos han llegado, y así, con todo el material, puede quedar una publicación bastante interesante. Esperamos sacar la convocatoria la semana que viene. Os mantendremos informados.
Que paséis un buen fin de semana!
Saludos!