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viernes, 7 de septiembre de 2012

Fotos de las habitaciones

Nuestros clientes dicen que las fotos que ponemos de las habitaciones no hacen justicia, que están mejor de lo que parecen! Así que hemos pensado en poner las fotos que nos mandéis! las mejores tendrán premio!!
Manda tus fotos a: direccion@hotelvillava.com, indica tu nombre completo, teléfono, fecha en que hiciste la foto, y, si quieres, qué te parececió la estancia, rogamos sinceridad para aprender!!
Muchas gracias!!

martes, 4 de septiembre de 2012

Opiniones de nuestros clientes

Nos han hecho el siguiente comentario desde la web "http://www.laterooms.com"
Gracias por ayudarnos a mejorar!

"overnight stop
very pleasant hotel, calm and efficient. Nice spacious room -views not so great but you can't have everything. Good value for money and excellent breakfast. Overnight stop on way to Costa Blanca after travelling through France so very welcome to stop at relaxing and friendly hotel. "

lunes, 18 de julio de 2011

Opinión de un cliente del Hotel Villava Pamplona

Agradecemos mucho cuando alguien nos hace una critica constructiva, porque nos ayuda a ver lo que hacemos mal y a mejorar. Pero cuando nos hacen una buena critica también nos hace mucha ilusión y nos anima a seguir adelante.
Os adjuntamos una crítica que nos ha enviado un cliente. muchisimas gracias!!!

"Bonjour,
Nous sommes maintenant de retour en Belgique après deux magnifiques étapes sur le Chemin de St-Jacques, grâce à vous.
J'aimerais laisser le message suivant sur votre site (rubrique: opinion des voyageurs) mais je n'arrive pas à le poster.
Pourriez-vous le faire pour moi ?
Encore merci pour votre accueil et gentillesse.
Bien à vous
Alain Bulon
"Cet hotel est à recommander pour son calme et les facilités offertes mais surtout son personnel est à remercier pour son accueil, sa gentillesse et son aide pour résoudre les soucis des voyageurs. Merci.
Concrètement, en route sur le chemin de St-Jacques en vélo, ils ont gardé notre tandem pendant de longues semaines, après une première étape à Pampelune, afin de nous permettre de continuer par la suite vers Burgos. Ils ont également pris soin de notre voiture pendant cette seconde étape.
Pour des voyageurs par étapes, ce support est précieux et tout cela fût fait avec le sourire."
"Traduction (français > espagnol):
Este hotel está recomendado por su tranquilidad y las facilidades que ofrecen y sobre todo agradecer a su personal por su hospitalidad, amabilidad y ayuda para resolver las preocupaciones de los viajeros. Gracias.
En concreto, la carretera de camino a St-Jacques en bicicleta, nos guardaron nuestro tándem de semanas después de un primer paso en Pamplona, para que podamos seguir adelante con Burgos. También se ocuparon de nuestro coche durante esta segunda etapa.
Para los viajeros por etapas, este apoyo es valioso y todo esto se hace con una sonrisa."

http://www.hotelvillava.com

domingo, 21 de noviembre de 2010

recomendaciones gastronómicas

La semana pasada tuve el placer de contactar con Redcomiendo web, y me propusieron el que pasara por nuestro restaurante un crístico gastronomico, que, tras degustar nuestra comida, nos hiciera una crítica. Gustosamente aceptamos, aunque ya se sabe el riesgo que esto conlleva: te critican y exponen lo bueno y lo malo.
Creo que si la crítica es constructiva es buena, si nadie nos dice lo que hacemos mal nunca aprendemos!!
Aquí os pongo el link del resultado:
Diario de Navarra
Redcomiendo

jueves, 10 de junio de 2010

Opiniones de nuestros clientes

Comentarios de nuestros clientes
Fuente: Tribago

El valor particularmente bueno para el dinero que distingue a esta casa relativamente nueva. Además, por ejemplo, el uso del estacionamiento y el PC (Internet) de forma gratuita. Está situado en una calle principal en la periferia de un suburbio de Pamplona con vistas a los Pirineos! Por lo tanto, el tráfico es bastante bueno. El ruido del tráfico murió por la noche, por lo que sin duda puede dormir tranquilo con la ventana abierta. El personal de recepción habla Inglés y está muy atento y servicial. La habitación y el baño eran bastante grandes, limpias y sin signos evidentes de uso. Todo lo que había esperado en una casa. Cabe destacar: Hubo una estación de televisión alemana. La casa es moderna, pero con mobiliario agradable, para que pueda sentirse cómodo.




Texto original:
Das besonders gute Preis-Leistungsverhältnis zeichnet dieses relativ neue Haus aus. Zusätzlich sind zum Beispiel die Benutzung des Parkhauses und des PC's(Internet) gratis. Es liegt an einer Hauptverkehrsstraße in der Peripherie eines Vorortes von Pamplona mit Aussicht auf die Pyrenäen! Somit ist die Verkehrsanbindung recht gut. Der Verkehrslärm ebbt in der Nacht ab, sodass man durchaus bei geöffnetem Fenster ungestört schlafen kann. Das Rezeptionspersonal spricht englisch und ist sehr aufmerksam und hilfsbereit. Das Zimmer und das Bad waren ausreichend groß, sauber und ohne irgendwelche auffallenden Gebrauchsspuren. Alles was man in einem solchen Haus erwartet war vorhanden. Bemerkenswert: Es gab einen deutschen Fernsehsender. Das Haus ist modern und trotzdem gemütlich eingerichtet, sodass man sich wohlfühlen kann.



hotelvillava

miércoles, 10 de febrero de 2010

Opinión de nuestros clientes





Nombre del usuario: jmll1964


"Recientemente sugerí a Dooyoo que incluyeran el Hotel Villava como tema del que poder opinar. Como es norma en ellos poco después aceptaron la sugerencia, y voy a ser el primero que opine sobre este hotel que puede llegar a interesar a aquéllos que tengáis idea de acercaros a Navarra en el futuro.

En nuestro reciente viaje el pasado mes de agosto por tierras navarras nos alojamos una semana en este moderno hotel que lleva el nombre de la población navarra en el que está situado. Villava es una "localidad-dormitorio" a sólo 3 kilómetros al nordeste de Pamplona, y que por lo que observé vive sobre todo de la industria y del sector servicios. Y es mundialmente famosa por ser la patria chica y residencia del gran Miguel Induráin, que todos sabéis quién es y qué logros consiguió como ciclista (5 Tours, 2 Giros, 1 Mundial, 1 medalla de oro olímpica, etc.). Una sencilla escultura próxima al hotel le rinde homenaje.

El hotel Villava está en el extremo nordeste de la población, en una zona residencial y no lejos del polígono industrial. En Villava empiezan las carreteras que conducen al Pirineo navarro.

Es un hotel de 3 estrellas de reciente creación, no muy grande, dispone de 58 habitaciones dobles, 2 suites, y 2 junior suites
Entre los servicios que ofrece se encuentran un restaurante ("Amatxi") que ofrece menú diario, una pequeña cafetería que ofrece algunas cenas sencillas como pizzas (excelentes por cierto) o sandwiches, ofrece desayuno buffet, un poco escaso eso sí. Dispone de un ordenador con acceso gratuito a Internet. Tiene un eficaz servicio de lavandería.
El hotel tiene tres amplios salones llamados Urbasa, Belate y Aralar.

Aparcar no es ningún problema en este hotel, pues dispone de un parking no muy grande pero ¡GRATUITO1 para los clientes, y de todos modos si estuviera completo, en el exterior hay una zona de aparcamiento amplia junto al hotel. Cuando estuvimos hospedados había pocos clientes y podíamos aparcar todos lo días en la misma plaza del garaje.

A nosotros nos dieron una habitación de la 3ª planta que tenía unas excelentes vistas de la cercana Pamplona al oeste. También teníamos vista del monte boscoso que le rodea por el norte. Un habitación bastante amplia con dos camas y una suplementaria para la nena. Teníamos dos mesas y dos butacas para sentarnos, televisor. Nos dijeron que en breve iban a poner mini-bar en las habitaciones y de hecho había un hueco habilitado para ello.

El trato del personal del hotel fue muy bueno y destacaría e especial a Arantxa, una de las recepcionistas que estuvo en los primeros días y que nos dio muchísima información muy interesante sobre varios aspectos de nuestro viaje (rutas, compras, etc). Nos dio varias valiosas ideas que llevamos a cabo. También con un pequeño problema de salud que tuvo nuestra hija nos informaron sobre el centro de salud al que debíamos ir.

Por regla general cuando visitamos alguna ciudad intentamos alojarnos en hoteles céntricos para podernos desplazar a pie y tener cerca los puntos interesantes. En este caso no era así pero este hotel aunque no esté en Pamplona está próximo y bien comunicado con ella. La línea de autobuses urbanos 4V tiene parada a dos manzanas del hotel y comunica con el centro de Pamplona en unos 15 minutos aproximadamente. Hicimos uso de ella el día que visitamos la ciudad y evitamos los problemas de aparcamiento que hubiéramos tenido con el coche.

El resto de días nos desplazábamos a puntos de Navarra en coche, y las distancias no eran grandes dada la situación de Villava en el centro de Navarra.

Por tanto en conclusión ya os habréis dado cuenta que la opinión va a ser positiva. Un hotel nuevo, limpio, con un buen servicio y con un excelente precio. A nosotros con los bonos de Viajes Halcón nos salía la noche a 50 euros (incluida la cama supletoria de nuestra hija), y de hecho la tarifa normal creo recordar que era de unos 60 euros. Es decir un muy buen precio para un muy buen hotel. Si algún lector se hospeda en el Hotel Villava a priori acertará.

Un saludo a todos y muchas gracias por vuestras valoraciones.
Conclusión: Un muy buen hotel en la localidad natal de Miguel Induráin"

http://www.dooyoo.es

jueves, 14 de enero de 2010

Opiniones de nuestros clientes

Os animamos a comentar vuestra experiencia en nuestro hotel o en otros!

Os mostramos un comentario que han hecho de nosotros: Gracias!!

Hotel de categoría

Ciao.es


98%
¡perfecto! Hotel de categoría
Datos publicados: Oct 2008
Autor: ZabalburuArtículo del usuario[05/01/2010] El autor escogió este hotel por ser "moderno, limpio y cuidado" y dice que se ubica "pie de autovía", además sus precios son "moderados" y se puede aparcar "cómodamente".

Describe como era su interior y a continuación habla de las habitaciones, la suya "Limpia y cuidada" y la describe detalladamente diciendo que tenía un "amplio" ventanal y el mobiliario era "nuevo", además no faltaba "ni un sólo detalle".

Dice que es un hotel "excelente" y que en comidas sirven un buffet "amplio" y que tiene un restaurante "de calidad", con una carta "amplia". Concluye que estuvieron "Muy a gusto" y lo recomienda por todo lo que ofrece.

Este relato es una interpretación de lo que el autor menciona arriba


Lea el artículo completo:

Ciao.es
TRIBAGO

lunes, 23 de noviembre de 2009

Opinión de nuestros clientes

Opinión de nuestros clientes en la web





Nombre del usuario: jmll1964



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Producto:
Hotel Villava
Fecha: 20/11/09 (27 Número de veces leída)
Valoración::
Ventajas: Buen servicio a excelente precio
Desventajas: El desayuno buffet algo escaso
Hola amigos de Dooyoo:

Recientemente sugerí a Dooyoo que incluyeran el Hotel Villava como tema del que poder opinar. Como es norma en ellos poco después aceptaron la sugerencia, y voy a ser el primero que opine sobre este hotel que puede llegar a interesar a aquéllos que tengáis idea de acercaros a Navarra en el futuro.

En nuestro reciente viaje el pasado mes de agosto por tierras navarras nos alojamos una semana en este moderno hotel que lleva el nombre de la población navarra en el que está situado. Villava es una "localidad-dormitorio" a sólo 3 kilómetros al nordeste de Pamplona, y que por lo que observé vive sobre todo de la industria y del sector servicios. Y es mundialmente famosa por ser la patria chica y residencia del gran Miguel Induráin, que todos sabéis quién es y qué logros consiguió como ciclista (5 Tours, 2 Giros, 1 Mundial, 1 medalla de oro olímpica, etc.). Una sencilla escultura próxima al hotel le rinde homenaje.

El hotel Villava está en el extremo nordeste de la población, en una zona residencial y no lejos del polígono industrial. En Villava empiezan las carreteras que conducen al Pirineo navarro.

Es un hotel de 3 estrellas de reciente creación, no muy grande, dispone de 58 habitaciones dobles, 2 suites, y 2 junior suites
Entre los servicios que ofrece se encuentran un restaurante ("Amatxi") que ofrece menú diario, una pequeña cafetería que ofrece algunas cenas sencillas como pizzas (excelentes por cierto) o sandwiches, ofrece desayuno buffet, un poco escaso eso sí. Dispone de un ordenador con acceso gratuito a Internet. Tiene un eficaz servicio de lavandería.
El hotel tiene tres amplios salones llamados Urbasa, Belate y Aralar.

Aparcar no es ningún problema en este hotel, pues dispone de un parking no muy grande pero ¡GRATUITO1 para los clientes, y de todos modos si estuviera completo, en el exterior hay una zona de aparcamiento amplia junto al hotel. Cuando estuvimos hospedados había pocos clientes y podíamos aparcar todos lo días en la misma plaza del garaje.

A nosotros nos dieron una habitación de la 3ª planta que tenía unas excelentes vistas de la cercana Pamplona al oeste. También teníamos vista del monte boscoso que le rodea por el norte. Un habitación bastante amplia con dos camas y una suplementaria para la nena. Teníamos dos mesas y dos butacas para sentarnos, televisor. Nos dijeron que en breve iban a poner mini-bar en las habitaciones y de hecho había un hueco habilitado para ello.

El trato del personal del hotel fue muy bueno y destacaría e especial a Arantxa, una de las recepcionistas que estuvo en los primeros días y que nos dio muchísima información muy interesante sobre varios aspectos de nuestro viaje (rutas, compras, etc). Nos dio varias valiosas ideas que llevamos a cabo. También con un pequeño problema de salud que tuvo nuestra hija nos informaron sobre el centro de salud al que debíamos ir.

Por regla general cuando visitamos alguna ciudad intentamos alojarnos en hoteles céntricos para podernos desplazar a pie y tener cerca los puntos interesantes. En este caso no era así pero este hotel aunque no esté en Pamplona está próximo y bien comunicado con ella. La línea de autobuses urbanos 4V tiene parada a dos manzanas del hotel y comunica con el centro de Pamplona en unos 15 minutos aproximadamente. Hicimos uso de ella el día que visitamos la ciudad y evitamos los problemas de aparcamiento que hubiéramos tenido con el coche.

El resto de días nos desplazábamos a puntos de Navarra en coche, y las distancias no eran grandes dada la situación de Villava en el centro de Navarra.

Por tanto en conclusión ya os habréis dado cuenta que la opinión va a ser positiva. Un hotel nuevo, limpio, con un buen servicio y con un excelente precio. A nosotros con los bonos de Viajes Halcón nos salía la noche a 50 euros (incluida la cama supletoria de nuestra hija), y de hecho la tarifa normal creo recordar que era de unos 60 euros. Es decir un muy buen precio para un muy buen hotel. Si algún lector se hospeda en el Hotel Villava a priori acertará.

Un saludo a todos y muchas gracias por vuestras valoraciones.
Conclusión: Un muy buen hotel en la localidad natal de Miguel Induráin

jueves, 16 de julio de 2009

Hotel, dulce Hotel - Navarros en la aldea, Diario de Navarra

Diario de Navarra
Navarros en la aldea global
Domingo 28 de junio 2009:


Lunes, 29/06/2009

Hoteles a la carta

Irene YERRO (VIENA, AUSTRIA)




Mis viajes de trabajo y de ocio me han dado la oportunidad de conocer, disfrutar o sufrir, según los casos, toda clase de alojamientos: desde la pensión más barata y cutre, lugar de mochileros, donde uno se encuentra con cucarachas en la ducha, hasta hoteles de 5 estrellas entre cuyos huéspedes había varios jeques árabes que se trasladaban de un lado a otro con Ferraris y séquitos de más de 20 personas.

Con independencia de la categoría del hotel, hay algo que siempre busco en mis hospedajes: poder captar el „flair“ o la esencia del lugar donde estoy. La ubicación del hotel es, pues, esencial. No hay nada mejor que levantarse, asomarse a la ventana y ver el Gran Canal de Venecia, el Skyline de Manhtattan, los fiordos noruegos o los Alpes suizos.

Por deformación profesional, lo primero en lo que me suelo fijar es en la arquitectura donde me hospedo. El diseño interior y los detalles decorativos contribuyen de manera decisiva a crear un ambiente global acogedor, prueba de un buen savoir faire.

El servicio apropiado resulta imprescindible. Se agradecen los camareros y recepcionistas rápidos, eficientes, atentos y, a poder ser, simpáticos. El no va más de la atención radica en un trato personalizado en el desayuno o en encontrar a alguien que haya estado en Pamplona y te hable, en perfecto castellano, sobre detalles de la ciudad.

A propósito de desayunos, uno a la altura de un rey debe estar incluido en cualquier hotel que se precie. La opción ideal, el bufé con gran variedad y surtido de alimentos. Desde muesli, cruasanes y frutas frescas de temporada hasta unos huevos fritos o revueltos recién cocinados.

Otro aspecto muy apetitoso y atractivo de los hoteles son los espás. Un bañito en la piscina situada en la azotea del hotel coincidiendo con la puesta del sol y un cocktail a mano es una buena opción para relajarse después de un día de mucho trote turístico o laboral.

Con estas experiencias e ideas, es inevitable pensar en las vacaciones. ¿A qué destino?
Escrito por Irene YERRO (VIENA, AUSTRIA)

jueves, 4 de junio de 2009

Primer Concurso de Relatos Hotel Villava

Agradezco a todos el apoyo que nos estais dando en esta convocatoria, casi seguro que repitamos, porque ha sido todo un placer.
Se han presentado 32 relatos, casi todos de España (de todos los sitios!) y también nos han llegado de Bolivia, Argentina... todo un lujo; sí, estamos muy contentos de la participación, y de que dejéis vuestros opiniones sobre los relatos. Muchas gracias!!y que sean muchas más!!

Hotel Villava

domingo, 17 de mayo de 2009

1er Concurso de Relatos Hotel Villava: La Señora Chong

A continuación presentamos a la La Señora Chong,
Agradecer a Ibán Manzano Prieto su participación!

Disfruten con la lectura.


Era justo aquella habitación. No demasiado distinta del resto, con apenas un par de diferencias: el desconchado al lado del enchufe del teléfono, la mano de pintura caída tras la mesilla, el armario roído por los bajos. Además del número de la habitación levemente ladeado, como una sugerente invitación a entrar. El 9 dado la vuelta, una inversión peligrosa. Algunas cosas habían cambiado, por supuesto, aunque sólo le llamó la atención una, aquel almizcle de humedad y lavanda (lo primero antes de acomodarse era siempre el pulverizador) había desaparecido. No en vano habían pasado más 12 años desde que ella se marchara, aunque tuvo una certeza, no le debía haber sido fácil al tiempo, ni tampoco a las limpiadoras, arrebatarle aquel aroma a la habitación.

Nadie entendía por los alrededores lo que podía llevar a una mujer como aquella a regresar cada año, pero acabaron por dejar de preguntárselo. La Señora Chong formaba parte ya de la fauna local, una nota de exotismo que por abril llegaba en el tren desde muy lejano para inaugurar la primavera. De ella se contaban muchas cosas, que era de Shangai, que su marido murió en la guerra, que en su país cosía para la aristocracia, que de pena había empezado a recorrer Europa, que con uñas y dientes se había aferrado al negocio marital, que en la posguerra las pasó canutas, pero que las revueltas populares fueron peores, que había empezado un nuevo mercado de la seda por allí, que era como un fantasma y que había encontrado en ese lado del mundo un motivo para seguir trabajando y, al menos, 2 o 3 protectores que la mantenían a gastos completos. Ella nunca dijo nada. Aparecía cada año en el umbral del hotel, acompañada por dos jóvenes aprendices que dormían en la habitación contigua y que no podían rivalizar con su severa belleza, curtida por los años y las penas. Siempre enguantada en algún traje de fantasía, con su moño rígidamente dispuesto, el maquillaje blanco, excesivo para el gusto autóctono, y 24 horas después de que sus maletas, llenas de motivos orientales y forradas con seda, la anunciaran.

Yo fui siempre ajeno a su revolución. Demasiado pequeño como para apreciar su serena perfección, tan sólo sus ojos negros, inclementes, lograban provocarme. Desde los 9 años fui el encargado de subirle temporada tras temporada el equipaje. También de desempaquetarlo. No había nada parecido a aquellas telas por allí, dudo incluso que lo haya hoy. Colocaba con esmero en los armarios las gasas vaporosas, los vestidos sedosos, la lencería de encaje, las batas afraneladas. Era un carrusel de colores, una noria del tacto. Pasar la mano por sus superficies era pura sinestesia, como acariciar sentimientos. Confeccionaba sus trajes a mano, aunque más bien era el corazón lo que se dejaba en cada costura.

A los 13 años, mi opinión sobre ella cambió radicalmente. Mi madre le pidió un favor. Sabía que sus trajes estaban fuera de nuestro alcance, que no merecíamos tanto, pero mi hermana, a punto de entrar a la mayoría de edad, asistiría a la fiesta y no sabía si era posible conseguir uno acorde a nuestras necesidades. La Señora Chong no sólo se negó a confeccionar un vestido de peor calidad, sino que se comprometió a cosernos uno en exclusiva. Es más, nos lo regalaría. Mi madre no dejó de agradecérselo. Cada día, a primera hora de la tarde, me enviaba a preguntarle a la Señora Chong si necesitaba algo, a ofrecerle un par de dulces. Aquellas pausas debían interrumpirla en su trabajo, pero nunca se quejó, incluso me saludaba con esa dura sonrisa suya que hacía largo tiempo ya que había dejado de ser alegre.

Cuando mi hermana cumplió los 18, mi madre preparó varias tartas, algunas para los huéspedes. A la comida de aquel día, cosas rara, sólo asistieron las dos aprendices de la Señora Chong. Mi madre me mandó subir a su habitación para ofrecerle un poco de pastel. Llegué antes de la hora habitual. Esta vez la puerta estaba entreabierta. Nat King Cole escapaba desde el fondo, Y así pasan los días, y yo desesperado... La radio se confundía con un ruido brumoso, esquivo, indescifrable para mí. Llamé. Nadie contestó. Volví a llamar. Nada de nuevo. Empecé a retirarme, pero aquel ruido impreciso me hechizó. Abrí la puerta.

La habitación estaba en penumbras, con las persianas bajadas, apenas un poco de luz escapando por un resquicio. Era un lugar totalmente distinto a lo que yo conocía: el aire espeso, las maletas arrojadas a un rincón, la ropa revuelta por la cama totalmente deshecha y un aroma más contaminado que cargado. Sobre el fondo, completamente desnuda, sentada en una silla, la Señora Chong lloraba, silueteada sobre el fondo. Me volví asustado. Empecé a correr, pero fui demasiado torpe, tropecé con una maleta. Sus ojos se sobresaltaron. Me descubrió al lado de la cama. Apagó el cigarrillo que tenía entre las manos y avanzó hacía mí. Noté que me costaba respirar.

-No te asustes- me dijo con aquella rara cadencia con la que pronunciaba el español.

Se paró tan cerca que su respiración me golpeaba. Desde allí apreciaba sus ojos vidriosos, pero también algo que no esperaba: su piel estaba repleta de cicatrices, surcándola en todas las direcciones.

-Nunca has visto a una mujer desnuda, ¿verdad? –colocó mi mano con suavidad sobre su mejilla. Notó mi sobresalto –Tampoco a una mujer llorando.

Noté que temblaba, pero ella sujetó mi mano con firmeza. Y empezó a pasarla por su cuerpo. No había nada carnal en ello, tan sólo dejó que la reconociera, que la sintiera. Cuando se detuvo, añadió:

-Las mujeres lloramos, ¿lo sabías? Lloramos mucho, a veces demasiado –liberó mi mano- Por eso se cosen vestidos, vestidos tan bonitos para que nadie se fije jamás en lo tristes que estamos.

Aquella última frase se fundió con un nuevo llanto, tan inesperado que me asustó. Nuevamente corrí, sólo que esta vez sí alcancé a salir de la habitación. No volví la vista atrás, lo último que recuerdo fue como se mezclaba el Y así pasan los días… con su quejumbroso sonido.

Nunca más vi a la Señora Chong. A la mañana siguiente recogió y se marchó por sorpresa, siempre flanqueada por sus dos ayudantes. No se la volvió a ver por allí. Se habló mucho sobre su paradero. Hay quién creía haberla visto en algún lugar cercano o quién afirmaba que había regresado a su patria. Por mi parte, da igual todo lo que cuente, hoy, 12 años después, todavía me persigue su franqueza, incluso me cuesta comprender el alcance de su revelación, pese a su inequívoca claridad. Al menos ahora sé que por más que desnude a una mujer jamás podré llegar a conocer la verdadera razón que oculta su tristeza.

martes, 21 de abril de 2009

Concurso de relatos: El mendigo


Y, en tercer lugar está: El medigo, de Teresa Buzo Salas.
Enhorabuena.


El mendigo
El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad.
Ludwig van Beethoven



Hace unos años ocurrió un hecho inusual en un coqueto hotelito del norte de la región. Eran las dos de la mañana de una fría madrugada de Febrero. Todos y cada uno de los huéspedes estaban acomodados en sus respectivas habitaciones. Reinaba un sepulcral silencio en toda la planta hotelera, y tanto los elegantes salones como los largos pasillos permanecían iluminados por tenues focos de luz ambarina. A esas horas las estancias cobraban un matiz diferente, y las tonalidades de los muebles, cuadros y alfombras se diluían bajo las espesas sombras del crepúsculo. En ese intervalo de tiempo Juan, el recepcionista del turno de noche se agazapaba tras del mostrador para repasar meticulosamente el estadillo de cuentas.
De repente, en mitad de tal impasible quietud, una fuerte corriente de aire sacudió las contraventanas provocando un estrepitoso ruido. Juan se sobresaltó por aquellos inoportunos golpes, y algo ofuscado levantó la vista al frente. En mitad del vestíbulo y bajo la exquisita lámpara de araña un viejo mendigo de ojos cansados lo miraba sin parpadear. En esos instantes el veterano recepcionista se quedó sin habla, y tras unos segundos de silencio le preguntó con aire decidido en qué podía servirle. El anciano sin llegar a decir una sola palabra arrastró sus ajados zapatones hasta el mostrador. Sus mugrientos andrajos pendían por el suelo, y un raído sombrero de ala ancha ocultaba los rasgos faciales de tan peculiar visitante. El mendigo, con voz firme pero pausada pidió alojarse una noche en el hotel por caridad. Juan bajó la vista al ordenador para comprobar el estado de las habitaciones y se percató de que quedaban algunas libres. Su cabeza daba vueltas ya que no sabía qué hacer, y además comenzó a sentirse mareado por el nauseabundo hedor que desprendía aquel extraño personaje. Finalmente tomó la llave de la habitación cincuenta y cuatro, y con una sonrisa le dijo que era un grato honor tenerlo de invitado aquella noche, pero que hiciera el favor de marcharse sin decir nada a primera hora de la mañana.
Al día siguiente aquel encantador hotel volvía a recobrar su fresca vitalidad. Los grandes ventanales se mantenían abiertos de par en par, y a través de sus nobles rejas se colaban franjas cobrizas de sol. Todo era un bullicio de energía y hasta en el último rincón se podía escuchar el trajín de puertas, carritos repletos de maletas y el simpático canturreo de las camareras de piso.
Juan llegó al hotel diez minutos antes de su hora de entrada al igual que había hecho a lo largo de sus treinta años de oficio. Sin poder controlar un ligero temblor de labios le preguntó a la recepcionista del turno de tarde si había ocurrido algo inusual, pero para su tranquilidad le dijo que no había nada extraordinario que contar.
Una vez que el hotel dormía y la calma se posaba en cada centímetro de sus paredes, el buen hombre salía del mostrador para contemplar por unos instantes el magnífico cielo de Navarra. Bajo la violácea luz de la aurora observó una luna plomiza rodeada por una espesa aureola azul, por lo que vaticinó que aquella iba a ser una noche de abundantes lluvias. Al girar sus talones para regresar a su puesto se encontró de frente al mismo mendigo misterioso, y éste volvió a preguntarle si podía ofrecerle una habitación por caridad. El recepcionista completamente aturdido miró de nuevo el irisado firmamento y tras dudarlo por unos segundos le hizo entrega de la misma llave del día anterior.
Esta misma situación estuvo repitiéndose cada noche a lo largo de dos semanas, hasta que un buen día la gobernanta fue a hablar con el director. El motivo era que no comprendía el desajuste existente entre el parte de habitaciones de limpieza y el de huéspedes alojados.
El longevo director era además el propietario del hotel, y contaba con más de ochenta y cinco años a sus espaldas. Tanto su carácter serio y riguroso como su habilidad en los negocios lo habían convertido en uno de los administradores hoteleros de mayor envergadura a nivel nacional. Tras quedarse viudo optó por vivir en una de las suites, ya que argumentaba que aquellos muros fueron su primera propiedad y por tanto su único hogar. El director comenzó a entrevistar a cada uno de los empleados pero parecía que todo estaba en orden. El revuelo de rumores no se hizo esperar entre los trabajadores. Unos decían que todo se debía a una mala organización de cuadrantes, otros afirmaban que habría sido algún cliente travieso que cambió de habitación por su cuenta. Incluso se llegó a comentar que se trataba del espíritu de la difunta señora del director que vagaba errante por los pasillos en busca de su amado esposo. Entretanto Juan se mantenía callado al tiempo que rezaba para que aquel singular individuo no volviera a aparecer.
Aquella noche y por vez primera en treinta años decidió desatender sus funciones contables para salir a los soportales. El clima era bastante apacible y una capa calada por luceros plateados abrigaba aquella magistral bóveda celeste. Apoyado en el pórtico de la entrada vio a lo lejos una figura nebulosa que se acercaba con paso lento y lánguido. Su corazón comenzó a palpitar tan fuerte que pensó que se le iba a salir del pecho. A varios metros de distancia pudo percatarse de que se trataba del mendigo en cuestión. Una vez tuvo frente a él al harapiento personaje, éste le volvió a hacer la misma pregunta. El desdichado recepcionista sabía que alojarlo otra noche más suponía su inminente despido, pero por otro lado no soportaba verlo durmiendo en la calle. En aquel instante recordó sus comienzos cuando siendo tan sólo un chaval acarreaba maletas y recados de un lado a otro, después pasó a conserje y finalmente acabó de recepcionista nocturno. ¡Aquel hotel era toda su vida y su única familia! De repente se le ocurrió la brillante idea de darle a aquel extraño las llaves de su casa, pero justo en el momento de entregárselas el anciano se quitó el sombrero para mostrarle el rostro sonrosado de su director. El viejo y autoritario jefe le dedicó el más entusiasta de los abrazos, y después le dijo que había querido asegurarse de que el empleado más eficiente de su empresa era digno de su herencia. Ante la enorme sorpresa de Juan añadió que ya no tenía duda de que era merecedor de toda su fortuna.

viernes, 16 de enero de 2009

Nuevo BLOG

Somos gente con inquietudes y ganas de aprender, tanto es así que desde el departamento de Recepción se ha creado un nuevo BLOG: pamplonapor3euros.blogspot.com, una plataforma más de expresión y contacto con el cliente final. Bienvenidos a la red.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Comentario de un cliente

Navegando por el ciberespacio, hemos encontrado un comentario que hicieron unos clientes que estuvieron en el hotel durante las fiestas de San Fermin.
El comentario está en http://www.tripadvisor.es

os invitamos a entrar y comentar sobre la estancia, la atención,....


“Functional hotel in the Pamplona suburbs”
Hotel Villava

absintheur
Manchester16 jul 2006
6/6 considera esta crítica muy útil
Just got back from a couple of nights in this hotel during the 2006 San Fermin festival.
This hotel is a small, modern, rather sterile, hotel located in the Villava suburb of Pamplona, some 2-3km from the centre of town.
The rooms were clean, furnished and decorated to a reasonable standard, if a little drab, and very quiet. Even through the chaos of San Fermin.
It's relative distance to the city centre is perhaps a blessing or curse depending on which way you look at things. For us it provided a base to enable us to duck in and out of the 24 hour party that is Pamplona during San Fermin, and get some much needed sleep. Some people however, may prefer to immerse themselves completely and stay in the centre.
I would say it makes a good base for those who want to party for 18 hours rather than 24 during San Fermin! Outside this time I suspect a more central hotel would be more desirable and certainly more convenient for Pamplona itself.

martes, 28 de octubre de 2008

Opiniones de nuestros clientes

Os mostramos una página donde los clientes que han pasado por el hotel nos dejan sus opiniones de todo tipo; accede pinchando aqui.

jueves, 23 de octubre de 2008

Opiniones de nuestros clientes

A continuación mostramos la detalla descripción del hotel que hace un cliente, muchas gracias!


Hotel de categoría

Opinión de Zabalburu sobre Hotel Villava, Villava del 6 de Octubre de 2008



La evaluación de producto del autor:

Relación calidad precio Muy bien
Comodidad del hotel Muy bien
Atención al cliente del hotel Buena
Limpieza del hotel Muy bien
Ubicación del hotel Buena

Ventajas: Relación calidad - precio, detalles, limpieza, aparcamiento
Desventajas: La televisión estaba mal situada .

Recomendar a compradores potenciales: sí

Opinión completa
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Como sabréis he estado en Iruña varios días. Casi todos alojado en un hotel que aquí llaman Clínica Universitaria. Pero la noche anterior, cuando los clarines anuncian la llegada del quirófano, decidimos pernoctar en este excelente hotel de tres estrellas.
Junto a la Clínica hay cantidad y variedad de alojamientos. Desde Hoteles a suites de lujo pasando por apartamentos y habitaciones. Pero es una zona bulliciosa y sin más parking que meterse de rondón en el del hospital de la Seguridad Social o el de Acunsa.

Como ya conocemos un poco Iruña, aunque nunca es demasiado para esta ciudad con tanto misticismo, optamos por el Hotel Villava. Algunas veces habíamos pasado por delante y esta vez nos dimos un capricho.
SITUACIÓN
La primera razón para elegir este hotel moderno, limpio y cuidado es su ubicación a pie de autovía. No necesitas entrar en Iruña para llegar a él, estando muy bien comunicado hacia todas las direcciones.
Pero, y es un detalle muy importante, las habitaciones están perfectamente insonorizadas y no notarás el ruido del tráfico. No sentimos tampoco la presencia de otros viajeros.

La dirección exacta según las tarjetas del propio hotel es:
Avda. de Pamplona, s/n.
31610 Villava (Navarra)
T. 948 333 676 / F. 948 333 675
www.hotelvillava.com
recep@hotelvillava.com
PRECIO
La segunda razón, también de mucho peso, son sus moderados precios. Nafarroa es cara para el turismo, pero este hotel situado en la cercana Villava ofrece precios más que competitivos. Te sale la noche en habitación doble por algo menos de 60 euros, IVA incluido. Eso sí el desayuno buffet aparte.

EQUIPAMIENTO
Es un hotel de tres estrellas perfectamente dotado de todo lo que necesites.
Para empezar aparca cómodamente. El hotel está en un lateral de la autovía, donde aparcamos tranquilamente. Pero en su lateral derecho existe un amplio aparcamiento reservado para los clientes.
En la entrada hay varios escalones, pero no representan ningún problema pues en su parte baja hay un ascensor con la indicación de que su utilidad como acceso para sillas de ruedas o personas con movilidad reducida. No lo utilizamos aunque advertimos que no existe rampa.

La zona central está dedicada a sala de televisión, con uno de plasma a tal efecto y sofás para estar a gusto. Junto a la entrada del hotel, a mano izquierda, los ascensores y el mostrador de recepción con dos señoritas. A mano derecha la cafetería, a la que se puede acceder igualmente desde la calle. Enfrente, en un lateral, la sala de desayunos.
NUESTRA HABITACIÖN
Limpia y cuidada. Tenía unas dimensiones aproximadas de 12 metros de largo por casi cuatro de ancho.

Junto a la entrada, con cerradura electrónica, el cuarto de baño dividido en dos espacios. En uno de ellos la bañera, en el otro el lavabo, bidet, water y un armario empotrado con caja fuerte en su interior. Sobre el mármol diversos elementos de higiene personal, y en un lateral junto al espejo el secador ya conectado a corriente.
Algo más allá la habitación propiamente dicha. Con dos camas de tamaño King, cómodas y equipadas con colchones modernos. Almohadas de tipo medio, este detalle lo agradezco siempre porque en algunos establecimientos las almohadas parecen tablas de planchar por lo delgadas que son. Aquí no, grosor medio. Dormimos cómodamente, de hecho llegamos sobre las nueve de la noche y media hora después ya se había hecho el silencio.

Más allá de las camas, con sus correspondientes mesillas, había un espacio abierto, junto al amplio ventanal de la habitación que cubría todo el hueco. En esta zona una mesa de escritorio, con su correspondiente lámpara, el mueble destinado al minibar con una televisión de 21 pulgadas encima y una mesita redonda con un par de sillas.
Todo el mobiliario era nuevo y estaba en buen estado. A mí me pareció de madera pero no me hagáis mucho caso porque distinguir materiales no es lo mío. Pero me pareció de madera y no de chapado.

No faltaba ni un sólo detalle, incluyendo la clásica encuesta de calidad, folletos del hotel, revista de turismo de Navarra, etcétera.
La televisión se veía con mucha nitidez, el poco tiempo que la vimos.
Por ponerle un defecto a la habitación la ubicación de la televisión. Al no ser plana estaba sobre el mueblecito del minibar, por lo que tenías que tener la cabeza girada para verla si te metías en la cama. Su lugar ideal habría sido frente a la cama, en alto, pero antes tendrán que cambiar de modelo.

Otro defectillo que le encontré a la habitación, y que la dirección de este excelente hotel me lo entienda como idea para mejorar su ya buen servicio, es que en la habitación no había ningún plano de Pamplona. Suponiendo que la mayoría de su clientela somos aves de paso es un detalle que los turistas sabrían apreciar.
SOBRE LA COMIDA
La comida es internacional, con muchas recetas vascas, como es natural. Abundan el pescado y los productos de la tierra.

El desayuno buffet es amplio, teniendo siempre una persona atendiéndote en las bebidas e infusiones. La otra opción, para los más conservadores, es la cafetería. Precios de familia, a euro la consumición. La mejor garantía de su calidad es que siempre había parroquianos de Villava en su interior. Como es natural varios periódicos a disposición de su clientela.
Su restaurante es de calidad, se llama Amatxi, y quizás sea uno de los tres mejores de toda Villava. Calidad, servicio y buen precio. Su carta es amplia por lo que paso de comentárosla, pero las recetas tradicionales son las que le dan fama.

RESUMIENDO
Muy a gusto estuvimos en este hotel. Por la facilidad de aparcamiento, por su precio, por el trato, por los muchos detalles a nuestro alcance y por la limpieza. Incluso tienen un punto de Internet, junto a la entrada, con una cristalera que da a la autovía. Estuve tentado de conectarme pero estábamos ya cansados. WIFI no tienen, lo miré arriba y el portátil me dijo, segundos antes de que cayera dormido, que no había ninguna red inalámbrica cercana.

Si tuviera animación y actividdades sería un cuatro estrellas, sin duda. Pero ya con lo que tiene ofrece más que calidad y confort a precios ecónomicos. Lo recomiendo, es un excelente hotel.

(fuente: http://www.ciao.es/Hotel_Villava_Villava__Opinion_1570037)