lunes, 15 de junio de 2009

El Hotel Villava recibió a 55 niños Ucranianos

"55 niños ucranianos pasan el verano en Navarra
- Los niños, de entre 6 y 16 años, llegaron ayer a Villava traídos por la asociación Arco Iris- Permanecerán en Navarra hasta el 31 de agosto en familias de acogida de toda la Comunidad foral
B. ARMENDÁRIZ . VILLAVA Lunes, 15 de junio de 2009 - 04:00 h.Después de un largo día de viaje, los 55 niños ucranianos traídos por la asociación Arco Iris Solidario, llegaron el sábado al hotel Villava, ubicado en la localidad del mismo nombre. Ése era el punto de encuentro para las 55 familias que van a acoger hasta el 31 de agosto a estos niños de entre 6 y 16 años.
Llegaron exhaustos, acalorados y algunos mareados después de horas de avión y autobús, pero contentos de ver las caras ansiosas de sus padres y hermanos españoles; porque ni Villava ni Pamplona sonaban a nuevo a 40 de estos niños.

Para ellos ésta no es la primera vez que viajan a Navarra. La asociación Arco Iris lleva 13 años gestionando acogidas internacionales y ya son muchas las familias que año tras año repiten la experiencia, casi siempre con los mismo niños.

Ése es el caso de Danyelo y Myjaylo, dos hermanos de 10 y 9 años, que vinieron a Navarra por primera vez en 2007. Al ser hermanos la condición era que los dos lograran una familia de acogida. O viajan los dos o no lo haría ninguno. Pero lo hicieron. Y fue gracias a los matrimonios de Ana Mari Urra Ardanaz y Carlos Rodríguez Pérez; y Matilde De Pablos Fernández y Francisco Javier Navarro Sainz. "Vi un anuncio en el cine y me dije que quería colaborar. Eso era en marzo. Contacté con la asociación, nos hicieron dos entrevistas y en junio ya teníamos a Danyelo en casa", explica Ana Mari Urra. Al ser hermanos, ambas familias se pusieron en contacto cuando llegaron y desde entonces mantienen la amistad.

María, la hija de 4 años de Matilde y Francisco Javier, no tiene dudas. Para ella, Myjaylo es su hermano y así lo dice cuando alguien pregunta cuántos hijos tiene Matilde. "Son niños que se integran de maravilla, son muy listos y generosos; para lo poco que tienen, les gusta compartir", afirma Ana Mari. Éste será su tercer verano aquí y se nota. Al principio todo les sorprendía: "El agua, el mar, hasta el frigorífico y la variedad de yogures y las frutas... Había que controlarlo a la hora de comer porque se empachaba y se ponía malo", dice Carlos Rodríguez. "Ahora ya están acostumbrados e incluso tenemos peleas para que coma", añade Matilde.

El contacto con los niños lo mantienen todo el año a través del teléfono "para que vean que hay alguien que se preocupa por ellos" e, incluso, Ana Mari y Carlos estuvieron en Semana Santa en Ucrania visitándoles: "Éso sí que fue duro; ver cómo vivían... Ahí si que lloré", confiesa la madre de acogida.

Para otros 15 niños, éste era su primer viaje a Navarra y para 15 familias, como la de Javier Ciaurriz Martínez y Nieves Antón Zabalegui, su primera acogida. Pero ellos contaban con ventaja. "Mi hermana ya ha acogido varias veces y nos animamos", explica Javier quien confesó tener "muchas dudas y temor por si no podemos entendernos pero, sobre todo, mucha ilusión; el único que no tiene ninguna duda es nuestro hijo Javier, de 14 años". Una niña de 11 años, Vika, les esperaba. "Queríamos que tuviera una edad parecida a la de nuestro hijo para que pudiera relacionarse con su cuadrilla y que estuviera integrada", añade. El objetivo de Javier y Nieves es repetir. "Una vez que te decides, ya es para seguir haciéndolo cada año".

Además de pasar a formar parte de una unidad familiar, los niños tendrán revisiones médica durante su estancia. "Todo esto es posible gracias a las familias de acogida, a los más de 200 socios de Arco Iris y a la colaboración de mucha gente", aplaude Nerea Corera, responsable de la asociación. "
Fuente: http://www.diariodenavarra.es

domingo, 14 de junio de 2009

1er Concurso de Relatos Hotel Villava: Campaña

Campaña

Vivo en una tienda de campaña en el dormitorio de mis padres. Los domingos por la
mañana, si me levanto, churritos fijo. Es lo que tiene el vino de polvos y no haberse
independizado aún. Aunque, una vez puse la tienda frente al ayuntamiento, pero por la
mañana un guardia bastante feo y de muy mal talante, me preguntó ¿Qué coño hace
usted aquí? Yo contesté que podía tutearme y que si esto era Luxemburgo. Iba a añadir
que me había extraviado e incluso que si le apetecía desayunar, cuando me pegó un buen
porrazo. Los siguientes tres días los pasé en una celda, jugando al veo veo con los
compañeros. No gané ni uno solo de los bocadillos de mortadela con aceituna que nos
traían a la hora de merendar.

Hasta aquí mi primera experiencia fuera de casa. Luego tuve otras más gratificantes,
como aquella en que por descuido, me quedé dormido en una caja de embalar y aparecí
en un lujoso hotel acompañado de una travestí brasileña muy guapa. “Se ao senhor –
parecer bem,. . . “ y se soltó con entrenada lascivia los tirantes del... A mí, parecerme,
me parece bien, vamos más que bien, y a continuación solicité algo intimidado, si podía
prepararme un bocadillo de sardinas recién pescaditas del minibar. La leona rugió de
risa, tanto que el maracaná y el sambódromo juntos parecieran juguetes, ¿sardinhas em –
lata, eh? y suspiro con más lascivia contenida. Luego, por sílabas, acariciando cada una,
con reproche de paladar selecto, pronunció: “é um de-pra-vaaaaaa-do”.” “Eu sei que vou
te comer”. Me estaba dando mucho miedo y cuando propuso pagar la cuenta de lo
consumido en el hotel y quedarme a vivir en su bonito apartamento de Bahía, salí a
tomar aire, y mareado caí por la terraza. En el hospital conocí a Helga Herfkens, mi
actual mujer, nos casamos en breve y demostró su amor, viniendo a vivir conmigo. De
momento, la hemos puesto en el balcón para tener más intimidad (la tienda se entiende).
Helga es buena y muy simpática y da gusto verla comer arenques ahumados de un solo
bocado. Estoy loco por ella. En verano nos instalaremos definitivamente en Bahía...

Francisco Antonio Rodríguez Heras

1er Concurso de Relatos Hotel Villava: Dexter Hotel

Dexter Hotel

John Walker was not a typical tourist at all. He was more of a traveller, a person who searches the
small hidden marvellous beauties of the world. At least, he used to think of himself that way. In his daily life
he was an accountant at a mediocre company, who enjoyed travelling on weekends and holidays. His
middleshort
size would make him remain unnoticed for the rest of the hotel guests. In fact, he was the kind
of guest who usually remained unnoticed for most of the hotel staff too.
Before the hotel façade, fifty meters away, he stood watching what the place looked like, knowing
from his own experience that you should not judge a book for the cover. As usual, he walked straight to the
hotel's receptionist to make arrangements and, after settling down, spend the rest of the day on an exploration
of the most interesting and hidden places in the surroundings. The receptionist was a smart woman with a
certain masculine look; she seemed to be cold and strong, but she introduced herself showing unexpectedly a
tender wide smile.
― Welcome to the Dexter Hotel, sir. My name is Portia Blade and I'll be pleased to satisfy all your
needs to the end... of your stay at the hotel.
― Oh, thank you. I'm Walker, John Walker. I have a reservation for the weekend.
― Oh, yes, yes, yeah!! Welcome, Johnny Walker!!! she
exclaimed at the top of her voice.
Oh, excuse
me, she
added a moment laterI'm
so please to meet you... Just let me check...
The receptionist kept watching the computer screen for some seconds, then she looked at the guest,
then at the screen again, and so on, alternatively, for two long minutes. Mr Walker did not know what to
think. Her exclamation, 'yes, yeah!!' had been too enthusiastic for a professional receptionist; and so had
been her telling him her first name, not to say the way fact that she called him Johnny just to make a cheap
joke. Nevertheless, he had met too many strange people, so he decided to be patient.
Five minutes later, Miss Blade turned to the key holders and held him his room key.
― Room three one three, sir. I hope you'll enjoy with us... your stay in the hotel, I mean.
― Well, thank you.
Her attitude had thrown a shade of doubt on him, but after some moments of meditation, he dared to
make the question.
― Are there any interesting places to visit?
― Yes, sir, there are.
Suddenly, all her enthusiasm had vanished. She seemed to be deeply depressed, sad, or at least
lacking interest in everything.
― Well? he
asked, beginning to feel tired of her reactions.
― Talk to the Tourist Information Officer, sir she
answered in a rude tone.
― Where can I find the office?
― Take the corridor on the right hand side she
said, deeply unkind.
― Your right or my right? insisted
Mr Walker, with an increasing desperation.
― Sure, you're right, Sir.
― Are you drunk or something? inquired
Mr Walker, having reached some suspicions already.
― Yeah right was
her immediate answer, and then she winked at him.
― Sorry? Mr
Walker, despite all his experience in travelling through the country, had never met such
an unprofessional receptionist.
― Oh, I mean your right, Sir and
she remarked the word to avoid any confusion.
Walk past the
Amatxi Cafeteria. The Information Office is opposite the library.
Mr Walker sighed in relief, and thanked her.
― You're welcome, Sir... but you're better drunk from she
added at a low voice as Mr Walker went
away to the right wing of the building.
At the Tourist Information Office, a small room discreetly hidden in the middle of a long corridor,
was a small fat man, middle aged, almost completely bold. Mr Walker thought he was not a typical tourist
officer, who used to be young nice women, but the office did was a typical one, looking in fact almost as a
tiny travel agency.
― Good morning Mr
Walker greeted him politely.
― Good morning. Can I help you?
God thanks, this seems to be a perfectly correct man thought
Mr Walker to himself.
― I'm staying for the weekend, and I'd like to visit some places. Could you give me some information,
please? asked
him as he sat on a chair.
― Yes, of course. Some of the places are the Cathedral, the Council building, the Fueros Monument,
and some museums...
― No, excuse me. I usually prefer peculiar places...
― Well, sir. I know such places... the
tourism officer told him, winking a nasty eye at Mr Walker.
― What places? Mr
Walker asked him, fearing another odd answer.
― Well, I know some places where girls are easy...
― What kind of maniacal perverts are there in this hotel? A drunk receptionist, an obsessed tourist
officer... exclaimed
Mr Walker as he began to consider leaving the hotel at the moment.
― Oh, no, Sir. The maniac is the drunken at your back... answered
the tourist officer unexpectedly.
As Mr Walker turned in his chair, he could only see the sadist expression on the receptionist's face
and a big blade falling on him...

THE END

Juan Andrés Cuevas
Linares (Jaén)

sábado, 13 de junio de 2009

1er Concurso de relatos: El Hotel del Amor

EL HOTEL DEL AMOR

Estaba nerviosa. El autobús se acercaba a la parada en la cual tenía que bajar para dirigirme al hotel. Hacía mucho tiempo que no iba de viaje y menos sola. Cogí mi maleta del portaequipajes del vehículo y me dirigí hacia mi destino. Antes de partir, había buscado en el mapa el itinerario mas corto desde la estación hasta el hotel, porque sabía que mi andar sería lento debido a la flojera de mis piernas por la emoción contenida y para que engañarnos, por la edad física de mi cuerpo. Mientras recorría las calles acompañada del rugir de las ruedecitas de mi maleta, observaba parejas de adolescentes cogidos de la mano, recordando nostálgicamente tiempos pasados y maldiciendo la rapidez con la que la vida se consume sin poder hacer nada por impedirlo. Sin embargo, aquel día, estaba dispuesta a revivir mi juventud con el esperado encuentro con mi amante, al cual me dirigía en aquel lugar alejado de miradas conocidas y curiosas del pueblo que me vio nacer, crecer y probablemente me verá perecer algún día quizás no muy lejano. Memoraba tiempos pasados en que de reojo me miraba en los escaparates para asegurarme de que el vestido elegido era el correcto y mirar con orgullo mi esbelta silueta en el reflejo de sus cristales. Hacía ya años que no lo había vuelto hacer, pero hoy era un día especial y aprovechando un descanso que decidí tomarme en el camino, me observé atentamente en el improvisado espejo de una pastelería. Aunque era evidente que el paso del tiempo había hecho estragos en mi cuerpo, mis ojos seguían brillando como en tiempos pasados, y hacían justicia con la juvenil edad que albergaba mi espíritu. Retoqué mi vestuario que había comprado la semana pasada con motivo de la cita a la cual me dirigía y proseguí mi andanza, sabiendo que en la próxima esquina estaba mi destino. No sabía si mi amante habría llegado al encuentro o sería yo quien lo tuviera que esperar, pero eso poco importaba ya, porque no había marcha atrás. Estaba delante de las puertas del hotel y sin pensarlo entré dentro. Escudriñe el entorno, admirando la belleza del hall, armoniosamente decorado, y me dirigí a recepción. Una amable señorita me preguntó mi nombre y después de decírselo me entregó las llaves de una habitación, que según ella era la más romántica y lujosa que disponían. Esas palabras alteraron aun más mi estado de ánimo y sentí, con miedo, como el corazón se me aceleraba. Tomé el ascensor hacía la última planta, y con cada piso que subía, mi ansia por llegar aumentaba. Por fin las puertas se abrieron y tomé el único camino que había, el cual conducía a una puerta doble que insinuaba el lujo que guardaba en su interior. Acerqué la llave a la cerradura, acertando en el segundo intento, y las puertas se abrieron mostrándome la opulencia de su contenido. Recorrí cada rincón admirando todo aquello que me envolvía de aquella estancia a dos alturas, desde el jacuzzi situado en la parte más alta hasta el jarrón que contenía mis flores predilectas, doce rosas blancas. Tan ensimismada estaba contemplando todo aquello que resultaba nuevo para mí, que no me percaté que mi pareja de dormitorio había llegado, sobresaltándome cuando sus manos rodearon mi cintura y susurrándome en el oído me dijo: tan preciosa como hace cincuenta años. Me giré, buscando los labios de mi amante esposo y fiel compañero de la vida, y fundiéndonos en un apasionado beso, empezamos nuestra segunda luna de miel, celebrando nuestras bodas de plata, en aquel precioso hotel de aquel alejado lugar.

****
Celia Pifarré Ribó
Lleida

1er Concurso de relatos: El vestibulo

EL VESTÍBULO


Amanecía cuando el recepcionista del turno de noche se frotó los ojos con fuerza. Volvió a abrirlos para comprobar que aquella mole que ocupaba media penumbra del vestíbulo era, efectivamente, una vaca. Una vaca de verdad. No una de esas pintarrajeadas que se exhiben en el centro de las ciudades para disfrute de adolescentes embriagados, sino una vaca, vaca. La fatiga mental del recepcionista despertó en forma de maldiciones contra su escasa fortuna, ahora que le faltaba tan poco para acabar el turno, al tiempo que lubricaba su engranaje de soluciones urgentes para situaciones imprevistas. Resolvió que lo mejor sería agarrar la vaca por los cuernos e intentar conducirla hacia la puerta. Pronto se dio cuenta de que no iba a ser tarea fácil. La vaca, sin oponer resistencia, tampoco parecía dispuesta a colaborar, de modo que el recepcionista alertó al escaso personal que se encontraba en el hotel a esas horas, con la esperanza de que los fornidos brazos de los cocineros pusieran fin a tan incómoda circunstancia. Y así, unos por los cuernos, otros por el rabo, unieron fuerzas para fracasar de nuevo.
Los primeros clientes que aparecieron camino de su desayuno no pudieron sino asistir atónitos al espectáculo, acudiendo algunos osados en auxilio del personal del hotel, y farfullando la mayoría incomprensibles palabras en alemán. Comenzaban a llegar los empleados del turno de mañana, alguno con el bostezo aún en las ojeras, y uno tras otro fueron añadiéndose a la desigual batalla que se libraba en el vestíbulo, pues la vaca, lejos de amilanarse, parecía cada vez más firme en su decisión de no moverse un centímetro. Esto provocó las primeras dudas en las filas locales, que se materializaron en forma de reproches mutuos acerca de la permisividad de algunos con la clientela y discusiones referentes a la política del hotel sobre animales de compañía, y cómo habéis dejado que este bicho entre aquí, y a ver qué hubieras hecho tú, listo, y a mí eso no me lo dices en la calle, y de no ser por la milagrosa intervención del director, que llegaba en ese momento, los mamporros hubiesen hecho acto de presencia.
El director, conocido por su don de gentes, logró calmar a sus empleados, a los clientes que se arremolinaban alrededor del suceso como si de un espectáculo de trileros se tratase, y a los alemanes que reclamaban airadamente su desayuno. Cuando los ánimos se apaciguaron, el director, tras ser informado de la causa de todo aquel revuelo, proclamó que si la expulsión de aquella vaca del vestíbulo traería consigo diferencias irreconciliables entre el personal, una imagen distorsionada de la profesionalidad de los empleados por parte de la clientela, y el desmayo por inanición de los alemanes, en definitiva, que si echar a la vaca era un problema, pues no la echaban y aquí no ha pasado nada.
Los cocineros volvieron a sus fogones seguidos a escasa distancia por los alemanes, el personal de limpieza regresó a sus fregonas y el recepcionista se fue a su casa. La vaca se quedó allí algunos días, hasta que una noche, sin previo aviso, desapareció. Nadie se queda en un hotel toda la vida.

Jorge Bueno Martin
Barcelona

*****

1er Concurso de relatos & Ilustración

A pesar de esta ola de calor que hace que todo se derrita a nuestro paso, aquí, dentro del hotel, seguimos pensando cosas para hacer (bueno, gracias también al aire acondicionado!).
Así que ahora hemos decidido convocar un concurso para ilustrar todos aquellos relatos que nos han llegado, y así, con todo el material, puede quedar una publicación bastante interesante. Esperamos sacar la convocatoria la semana que viene. Os mantendremos informados.
Que paséis un buen fin de semana!
Saludos!

sábado, 6 de junio de 2009

Maldita Nerea en el Hotel Villava


Maldita Nerea en el Hotel Villava


"El secreto de las tortugas", es el primer single de este nuevo trabajo y que sirve de título al mismo. Una canción arrolladora que sin duda supone un antes y un después en la historia de Maldita Nerea, porque define perfectamente la propuesta de esta nueva etapa: no temas ir despacio, teme no avanzar.MALDITA NEREA se creó en Murcia en el año 2000. Después pasar un tiempo dando conciertos en pequeñas salas, la multinacional Universal Music se interesa por ellos y publica, en octubre de 2003, su álbum debut, "Cuarto Creciente". Comienza así, la andadura de Maldita a nivel nacional.

Con este disco consiguen sonar en las emisoras más importantes del país, participar en diversos programas de televisión y recorrer multitud de ciudades presentando su trabajo en directo, incluso compartiendo escenario con artistas de la talla de Alejandro Sanz, Maná o Juanes.

Es así como Maldita Nerea se va creando un sitio dentro del panorama pop nacional, congregando cada vez a mayor número de seguidores y demostrando que quien escucha su música, se engancha irremediablemente a ella.

Perseverancia, ganas de superarse y fe en sí mismos han sido las claves de su éxito.

Casi cuatro años después de la publicación de su primer disco, y tras algunos cambios en la formación, editan su segundo LP, "El secreto de las tortugas". Diez certeras canciones que no pretenden sino poner las cartas sobre la mesa: pop de esmerada factura con melodías cercanas y textos muy elaborados.

La apuesta de Jorge y los suyos por este nuevo proyecto es total. Tras romper con antigua discográfica y haber podido comprobar de primera mano lo que supone trabajar dentro del mundo de la industria musical, Maldita Nerea decide emprender una nueva etapa y dar un giro de 180 grados a su carrera. Para ello, optan por la autoedición, junto a su oficina de management en esta nueva andadura. Y no están solos: cuentan con el apoyo de miles de seguidores por todo el país."

-texto sacado de www.salatotem.com-